Otra vez...

1 comentario:

Sergio Gobi dijo...

querido cíclope! su miopía es un arma cargada de sorpresas. le hace ver más allá. como aquel chino -amigo de sallinger- que era tan grosso reconociendo un caballo superior que ya no le daba ni bola al color del pelaje. benditos sean los individuales de papel de los restaurante bogotanos!!!